La obra de Vigotsky es de una sorprendente actualidad, tanto por su
concepción renovadora del desarrollo y del aprendizaje de los seres humanos
como por sus intuiciones inacabadas. En este artículo se hace un notable
esfuerzo de síntesis de los conceptos esenciales vigotskianos.
Parece fuera de toda duda que Vigotsky está de moda. Esta afirmación puede
parecer extraña referida a nuestro país, puesto que por estos pagos el genial
psicólogo soviético nunca fue desconocido, por lo menos en las últimas décadas.
Sin embargo, no puede decirse los mismo de los países anglosajones en los que
se está produciendo en la actualidad un auténtico redescubrimiento de Vigotsky
que resulta similar, en cierta medida, al que tuvo lugar con la obra de Piaget
al final de los años sesenta y comienzos de los setenta. ¿Por qué esta
reconsideración de los escritos vigotskianos? ¿Por qué volver a examinar unos
textos que fueron escritos hace medio siglo? Y ya, puestos a lanzar interrogantes,
¿por qué se le está prestando atención a un autor profundamente marxista en un
país, como Estados Unidos, donde esa línea de pensamiento es escasamente
cultivada por los psicólogos y, en general, por los científicos sociales?
En este breve artículo no pretendemos dar completa respuesta a este tipo de
cuestiones que abordamos con mayor amplitud en otra ocasión (Carretero y García
Madruga, 1983), pero lo que si parece estar bastante claro a estas alturas es
que la actualidad de la obra de Vigotsky se debe, entre otras razones, a su
concepción renovadora y enormemente integradora del desarrollo del individuo.
Por supuesto, hay también numerosas razones, sobre todo de índole social y
política, que explican por qué la obra de Vigotsky ha sido postergada durante
tanto tiempo, pero lo sorprendente es que al releer su obra no se advierte un
interés desde el punto de vista histórico, sino que sus ideas resultan
enormemente actuales y bastante útiles para entender la psicología actual. Como
se ha señalado repetidamente (por ejemplo, Riviere, 1985) parece como si la
teoría y la investigación psicológica hubieran ido en la dirección señalada por
Vigotsky hace unos 50 años.
Precisamente, exponer, de manera resumida, los aspectos esenciales de esa
dirección es el objetivo central de este artículo. Por tanto, dejaremos de lado
otras cuestiones que, aunque se encuentran íntimamente ligadas a la concepción
vigotskianas del desarrollo, pueden hallarse en otros artículos. Nos referimos
alas fascinantes aportaciones de Vigotsky al estudio del lenguaje, a las
numerosas implicaciones educativas de su obra e incluso a la problemática
histórico-científica que le tocó vivir.
Interacción social y desarrollo
Como se ha mencionado anteriormente, Vigotsky consideró la influencia de
los aspectos sociales sobre el desarrollo del individuo en una doble vertiente.
La que corresponde a la interacción social es de una enorme importancia en su
teoría y ha llegado a ser, sin lugar a dudas, una de sus mayores aportaciones a
la psicología de nuestros días, a juzgar por la enorme cantidad de
investigación que sobre este tema se está produciendo en la actualidad.
Quizá lo mejor para resumir la posición vigotskiana sea echar mano de una
de sus citas más conocidas: "En el desarrollo cultural del niño, toda
función aparece dos veces: primero, a nivel social, y más tarde, a nivel
individual; primero entre personas (interpersonal), y después en el interior
del propio niño (intrapsicológica). Esto puede aplicarse igualmente a la
atención voluntaria, a la memoria lógica y a la formación de conceptos. Todas
las funciones superiores originan como relaciones entre seres humanos"
(Vigotsky, 1978, p. 94 de la trd. cast.).
Por tanto, como puede verse, Vigotsky
va más allá de mantener que la interacción social juega un papel de gran
importancia en el desarrollo cognitivo e integral del individuo, cosa a la que
la teoría de Piaget tardaría un buen tiempo en dedicar la debida atención,
puesto que afirma que todo proceso cognitivo posee una génesis social. Un ejemplo
que utiliza el propio Vigotsky resulta bastante revelador. Nos referimos a sus
observaciones sobre el acto de señalar en los niños pequeños. Parece difícil
encontrar unas palabras más ajustadas que las suyas: "Llamamos
internalización a la reconstrucción interna de una operación externa. Un buen
ejemplo de este proceso podríamos hallarlo en el desarrollo del gesto de
señalar. Al principio, este, ademán no es más que un intento fallido de
alcanzar algo... cuando acude la madre en ayuda del pequeño y se da cuenta de
que su movimiento está indicando algo, la situación cambia radicalmente.
El
hecho de señalar se convierte en un gesto para los demás. El fracasado intento
del niño engendra una reacción, no del objeto que desea, sino de otra
persona... únicamente más tarde, cuando el niño es capaz de relacionar su
fallido movimiento de agarrar con la situación objetiva como un todo, comienza
a interpretar dicho movimiento como acto de señalar..." (Vigotsky, 1978,
pp. 92-93).
Conocer y poder conocer
Es difícil resumir en pocas palabras las consecuencias que ha tenido y
debería tener, para la psicología y la educación esta consideración de la
interacción social, no sólo como motor del desarrollo sino como prisma desde
donde reconsiderar la evolución del individuo a lo largo de su vida, sobre todo
en la infancia. Nos conformamos con invitar al lector a que reflexione, como lo
está haciendo hoy día numerosos investigadores, acerca de cómo cualquier
adquisición cognitiva se ha visto precedida por una adquisición social y sobre
las enormes posibilidades de intervención educativa eficaz que proporciona esta
perspectiva. Perspectiva que enlaza, de manera natural, con otro concepto
central en la obra de Vigotsky. Es decir, la llamada "zona de desarrollo
potencial". Dicha zona no es otra cosa que la distancia entre el nivel
real de desarrollo, determinado por la capacidad de resolver independientemente
un problema, y el nivel de desarrollo potencial, determinado a través de la
resolución de un problema bajo la guía de un adulto o en colaboración con un
compañero más capaz... (Vigotsky, 1978, pp. 133-134 de la trad. cast.).
Como puede verse, este concepto supone una consideración del desarrollo
cognitivo del individuo enormemente más dinámica que la mantenida tanto por la
teoría de Piaget como por otras posiciones, ya sean la desfasada perspectiva
psicométrica o las modernas teorías del procesamiento de la información. Para
justificar esta afirmación reflexionemos brevemente sobre la primera de ellas
por ser la más conocida en los ámbitos educativos de nuestro país. Resulta
obvio que la obra de Piaget, en su conjunto, ha aportado una especie de
radiografía bastante exacta del desarrollo cognitivo del individuo a lo largo
de su infancia y su adolescencia. O, lo que es lo mismo, nos permite conocer
con bastante exactitud lo que un alumno de una determinada edad puede o no
conocer según su edad. Ahora bien, esto es así siempre y cuando consideremos al
individuo al margen de su entorno social, ya que de esa manera han sido obtenidos
los datos de la teoría piagetana, es decir, mediante entrevistas individuales,
a solas con el experimentador, y mediante la comparación de chicos de edades
diferentes. Por decirlo de una manera rápida, la teoría de
Piaget nos ofrece
una información bastante precisa sobre lo que los alumnos conocen, pero apenas
nos dice nada sobre lo que los alumnos podrían conocer. En este punto, un
defensor de la Escuela de Ginebra podría argumentar que lo que se "podría
conocer" sería siempre con la ayuda de alguien. Pero ¿acaso no es así como
aprendemos o, al menos comenzamos a aprender, casi todas las cosas? Y no
hablemos de la Institución escolar, en la que se supone que permanecemos para
que los dos agentes que antes aparecían en la cita de Vigotsky, el profesor y el
compañero, nos comuniquen sus saberes. En cualquier caso, el lector nos
perdonará que no nos extendamos en las útiles implicaciones educativas de la
noción de la "zona de desarrollo próximo", ya que serán recogidas en
otro artículo de este mismo número.
El aprendizaje: interacción cooperativa
Por último, vamos a hacer algunas breves consideraciones acerca de otro de
los aspectos de mayor relación entre Piaget y Vigotsky y que supone también una
diferencia importante entre ambas teorías. Nos referimos a la concepción
vigotskiana del "aprendizaje". Como es sabido, desde el punto de
vista de la Escuela de Ginebra, el aprendizaje está en función del desarrollo
cognitivo del alumno, que a su vez está determinado por una secuencia
invariante de estadios que son los mismos para todos los sujetos de la misma
cultura. De esta manera, lo que el alumno puede aprender se encuentra
determinado por unas constantes biológicas y culturales. Por tanto, los límites
precisos del aprendizaje se encuentran marcados por el desarrollo. Por el
contrario, en la posición de Vigotsky, no es que el aprendizaje pueda modificar
sin límite la capacidad del sujeto, como venían a mantener las posiciones
conductistas, sino que puede estudiar el desarrollo y, de hecho lo hace,
siempre y cuando se produzcan una serie de condiciones favorables para ello.
Habida cuenta de que el tema es más bien sutil, preferimos, una vez más,
utilizar las palabras del propio Vigotsky: "El rasgo esencial de nuestra
hipótesis es la noción de que los procesos evolutivos no coinciden con los
procesos de aprendizaje. Por el contrario, el proceso evolutivo va a remolque
del proceso de aprendizaje... nosotros postulamos que lo que crea la zona de
desarrollo potencial es un rasgo esencial del aprendizaje; es decir, el aprendizaje
despierta una serie de procesos evolutivos internos capaces de operar sólo
cuando el niño está en interacción con las personas de su entorno y en
cooperación con algún semejante" (Vigotsky, 1978, pp. 138-139).
No quisiéramos acabar este artículo sin mencionar algo que nos parece de
singular importancia. La recuperación de la obra de Vigotsky está suponiendo
para los estudios psicológicos y educativos una flexibilización de posturas y
un enriquecimiento considerable, así como una fuente de hipótesis enormemente
ricas y llenas de optimismo acerca de las posibilidades del ser humano cuando
su entorno social es estimulante. Sin embargo, como han señalado autores que
conocen a fondo la obra vigotskiana (Wertsch, 1986) sería un error pensar que
las teorías del autor que nos ocupa deben tomarse como planteamientos
dogmáticos y fuente de verdad inalterable. En primer lugar porque, como es
sabido, Vigotsky produjo su obra en condiciones difíciles que favorecieron su
falta de sistematización y, por otro lado, su temprana muerte y las complicadas
condiciones de continuidad en que se vieron envueltos sus discípulos
entorpecieron sobremanera las posibilidades de realizar estudios empíricos
sistemáticos que definieran con mayor precisión sus sugerentes hipótesis. Parece
bastante más sensato considerar la obra vigotskiana como un punto de partida
refrescante y sugerente para seguir perfeccionando nuestro conocimiento sobre
el desarrollo y el aprendizaje de los seres humanos.
La Adolescencia
Es la etapa en que el individuo deja de ser un niño, pero sin haber alcanzado aún la madurez del adulto.
Sin embargo, es un tránsito complicado y difícil que normalmente debe superar
para llegar a la edad adulta. Se considera que la adolescencia se inicia aproximadamente a los 12 años promedio, en las mujeres y a los
13 años en los varones. Este es el momento en que aparece el periodo de la pubertad, que cambia al individuo con respecto a lo que hasta entonces era su
niñez.
En la adolescencia se distinguen dos
etapas:
1) Pre-adolescencia (fenómeno de la
pubertad)
2) Adolescencia propiamente dicha.
1. La Preadolescencia:
- Desarrollo físico: Se produce una intensa
actividad hormonal. Se inicia a los 11 o 12 años en las mujeres y a los 13
o 14 años en los varones. En las mujeres aparece la primera menstruación y
en los varones la primera eyaculación; pero en ambos todavía sin aptitud
para la procreación. En ambos sexos aparece el vello púbico.
Se da también un rápido aumento de
estatura, incremento en el peso, aparición de caracteres sexuales secundarios;
en las mujeres: senos, caderas, etc. En los varones: Mayor desarrollo muscular,
fuerza física,
aumenta el ancho de la espalda, cambio de voz, pilosidad en el rostro, etc.
- Desarrollo cognoscitivo:
- No confunde lo real con lo imaginario y por tanto
puede imaginar lo que podría ser.
- Usa con mayor facilidad los procedimientos lógicos: análisis, síntesis… Descubre el juego del pensamiento.
- Desarrollo su espíritu crítico.
- Discute para probar su capacidad y la seguridad del adulto.
- En ocasiones es fantasioso, pero con poca
frecuencia. Hay una proyección de sí en el porvenir; pero también a veces
evade lo real.
- Desarrollo tendencial:
- Tiene necesidad de seguridad pero a la vez una
necesidad de independencia de sus padres.
- Esto hace que despierte la necesidad de libertad, de ser independiente y libre; para ello emplea la desobediencia como
una necesidad.
- Desarrollo afectivo:
- Gran intensidad de emociones y sentimientos.
- Hay desproporción entre el sentimiento y su expresión.
- Las manifestaciones externas son poco controladas
y se traducen en tics nerviosos, muecas, refunfuños, gestos bruscos,
gritos extemporáneos.
- Pasa con facilidad de la agresividad a la
timidez.
- Desarrollo social:
- Creciente emancipación de los padres.
- Busca la independencia pero a la vez busca
protección en ellos.
- Se da mutua falta de comprensión (con sus padres)
- Tiene necesidad de valorarse, de afirmarse, de
afiliación y de sentirse aceptado y reconocido por los de su entorno.
- Su principal interés son las diversiones, el deporte, etc.
- Desarrollo sexual:
- Tendencia a la separación entre chicos y chicas.
- Gran curiosidad por todo lo relacionado con la
sexualidad
- Desarrollo social:
- Va pasando de la heteronomía a la autonomía.
- Aquí influye mucho la moral de la
familia como testimonio. Así el
adolescente será capaz de:
- Fijar metas y objetivos propios.
- Organizar su actividad en conformidad con sus proyectos.
- Organizar mejor y eficientemente su tiempo libre.
- Desarrollo religioso:
El desarrollo religioso puede ser
problemático cuando:
- Los padres no dan testimonio, usan la religión como disciplina y no son estables.
- Cuando el muchacho encuentra serias dificultades
en el ramo de la sexualidad.
- Cuando la religión, en el ambiente social, es
considerado como "cosa de mujeres", "pueril".
- Cuando la catequesis recibida en la infancia ha
sido formalista y separada de la vida.
De lo contrario el desarrollo
religioso es satisfactorio.
2. La Adolescencia propiamente dicha:
- Desarrollo Cognoscitivo: La adolescencia es la
etapa donde madura el pensamiento lógico formal. Así su pensamiento es más
objetivo y racional. El adolescente empieza a pensar abstrayendo de las
circunstancias presentes, y a elaborar teorías de todas las cosas. Es capaz de raciocinar de un modo hipotético
deductivo, es decir, a partir de hipótesis gratuitas y, procediendo únicamente por al fuerza del mismo
raciocinio, llegar a conclusiones que pueden contradecir los datos de la
experiencia.
La adolescencia es también la edad
de la fantasía, sueña con los ojos abiertos ya que el mundo real no ofrece
bastante campo ni proporciona suficiente materia a las desmedidas apetencias de
sentir y así se refugia en u mundo fantasmagórico donde se mueve a sus anchas.
Es también la edad de los ideales.
El ideal es un sistema de valores al cual tiende por su extraordinaria importancia. El adolescente descubre
estos valores y trata de conquistarlos para sí y para los demás. Aunque este
hecho no afecta a todos los adolescentes. Depende de la formación recibida.
- Desarrollo motivacional: Según Schneiders , en el adolescente sobresalen los siguientes motivos:
- Necesidad de seguridad: Se funda en un
sentimiento de certeza en el mundo interno (estima de sí, de sus
habilidades, de su valor intrínseco, de su equilibrio emocional, de su integridad física) y externo (económica, su statuts
en la familia y en el grupo). El adolescente puede sufrir inseguridad por los cambios fisiológicos, la incoherencia emotiva o por la falta
de confianza en los propios juicios y decisiones.
- Necesidad de independencia: Más que una
existencia separada y suficiencia económica, significa, sobre todo,
independencia emocional, intelectual, volitiva y libertad de acción. Se trata de una afirmación de sí.
- Necesidad de experiencia: Fruto del desarrollo y
la maduración que en todos sus aspectos son dependientes de la
experiencia. Este deseo de experiencia se manifiesta claramente en las
actividades "vicarias" (TV, radio, conversación, cine, lecturas, juegos, deportes). Por esto mismo se meten en actividades poco recomendables: alcohol, drogas, etc.
- Necesidad de integración (de identidad): Que es un deseo inviolable y de valor personal.
- Necesidad de afecto: Sentir y demostrar ternura, admiración, aprobación).
- Desarrollo afectivo: Es difícil establecer si la
adolescencia es o no un periodo de mayor inestabilidad emotiva . Pero nada
impide reconocer la riqueza emotiva de la vida del adolescente y su
originalidad.
La sensibilidad avanza en
intensidad, amplitud y profundidad. Mil cosas hay ante las que ayer permanecía
indiferente y, hoy, patentizará su afectividad. Las circunstancias del
adolescente, como la dependencia de la escuela, del hogar, le obligan a
rechazar hacia el interior las emociones que le dominan. De ahí la viveza de su
sensibilidad: al menor reproche se le verá frecuentemente rebelde, colérico. Por
el contrario, una manifestación de simpatía, un cumplido que recibe, le pondrán
radiante, entusiasmado, gozoso. El adolescente es variado en su humor.
- Desarrollo social: Tanto el desarrollo cognoscitivo, como el motivacional y afectivo agilizan el proceso de socialización. El adolescente tiene en su comportamiento social algunas tendencias que conviene reseñar:
- A medida que crece, son mayores y más variadas
sus experiencias sociales.
- Este mayor contacto con la sociedad favorece un conocimiento más real de la sociedad.
- Mayor conciencia de los demás, así como una progresiva conciencia de pertenencia a
una clase social
- Otras tendencias importantes son la madurez de
la adaptación heterosexual, la búsqueda de status en el grupo de
compañeros de la misma edad y la emancipación de la familia.
En este proceso de socialización
encontramos en el adolescente una serie de oscilaciones tales como:
- Oscilación entre excitación y depresión: trabajo y ocio, buen humor y llanto.
- Oscilación entre sociabilidad e insociabilidad:
delicados e hirientes, tratables e intratables.
- Oscilaciones entre confianza y desconfianza de sí
mismos.
- Oscilaciones entre vida heroica y sensualidad.
En esta época aparecen rivalidades y
luchas para obtener el poder y ejercerlo sobre lso demás. Prueba sus fuerzas
físicas y así se convierte en agresivo, lo que se manifiesta con ciertos actos
exteriores (se golpean unos a otros), palabras agresivas (se insultan),
manifestaciones reprimidas y ocultas, agresividad contra sí mismos, agresividad
contra las cosas.
La situación del adolescente frente
a la familia es ambivalente: Por una parte está la emancipación progresiva de
la familia, lo que implica un riesgo; y por otra, el adolescente percibe que su familia es fuente de seguridad
y ayuda, con miedo a perderla.
Esta situación puede o no ser
conflictiva. Depende cómo los hijos son educados. Será entonces, conflictiva:
- Por las relaciones personales precedentes
defectuosas.
- Por el sentido de inutilidad por parte de los
padres.
- Por sobreprotección parental o por abandono.
- Por dudas de parte de los padres en torno a la responsabilidad de sus hijos.
- Por el fenómeno de la constancia perceptiva, a
través de la cual a los hijos se les ve siempre "niños".
- Por las frustraciones de los padres proyectadas a
sus hijos que llevan a una identificación a la inversa y a una mala interpretación.
- Los padres afrontan los problemas de hoy en
contexto de ayer.
- Por el hecho de que los padres son adultos y
representan a la clase privilegiada, que niega al adolescente el
"status" del mismo género.
- Por el "conflicto de generaciones" debido a los contrastes que pueden surgir por
la diferencia de edad entre dos generaciones.
Una línea de solución está en la
comprensión, en un gradual proceso decisional comunitario. Durante la adolescencia,
la escuela favorece la reorganización de la personalidad sobre la base de la independencia. La escuela facilita:
- La emancipación de los padres
- Un status autónomo fundado sobre su propia
acción.
- La constitución de grupos
- Una mayor independencia volitiva al tratar con
los adultos.
Pero también la escuela puede
presentar los siguientes obstáculos:
- Puede desatender problemas vitales (si se limita
a lo intelectual)
- Ignora al estudiante como individuo (sólo exige
rendimiento)
- Prolonga las relaciones adulto – niño.
- Algunas escuelas son el campo de batalla de
contiendas ideológicas y políticas.
Hemos de ver también las relaciones
entre adolescentes: La amistad entre adolescentes se caracteriza por la sinceridad, el altruismo, la
delicadeza. Se precian de tener los mismos gustos y opiniones, se imitan, se
tienen mutua confianza, se quieren con exclusividad, se sacrifican unos por
otros.
Entre ellos predominan los grupos primarios, se reúnen con frecuencia, participan de las mismas diversiones,
peligros y emociones. El grupo proporciona a los adolescentes bienes diversos:
- Les da sentimiento de seguridad, protección y solidaridad.
- Facilita las amistades
- Es una escuela de formación social
- Ayuda a emanciparse de sus padres
- Reduce el conjunto de frustraciones.
- Desarrollo sexual: La sexualidad
del adolescente no es sólo un fenómeno psico - fisiológico, sino también socio
– cultural. Los valores, costumbres y controles sexuales de la sociedad en que vive el adolescente
determinan en gran parte su actitud y comportamiento psicosexual.
Todos los adolescentes en un momento
dado se preocupan más o menos de su desarrollo sexual pero de ello no hablan
espontáneamente sino en un clima de gran confianza. La tensión sexual que tiene todo adolescente es el
resultado de tres tipos de estimulantes que operan de forma compleja: La acción
de mundo exterior, la influencia de la vida psíquica y la acción del organismo.
En la adolescencia comienzas las
primeras atracciones heterosexuales, la chica es más corazón y el chico es más cuerpo. La chica es más exhibicionista que el chico.
- Desarrollo moral: La moral para los adolescentes no es una exposición de principios, ni un conjunto de convenciones sociales; es, ante todo, un comprometer
todo su ser a la búsqueda de la imagen ideal de sí mismo, donde pone a prueba la fuerza de la voluntad, la
solidez de las posibilidades y cualidades personales. Hay algunos valores
morales que ellos prefieren por ser más brillantes, más nobles y porque exigen
un don de sí más absoluto.
- El sentido del honor: sentimiento de la nobleza y
de la dignidad del hombre frente al hombre.
- La sinceridad, signo de una personalidad que se
afirma.
- La valentía, motor de muchos actos.
- La lealtad.
- Desarrollo religioso: En la
adolescencia se pone en movimiento exigencias particulares como el encuadramiento del propio yo en un mundo
que tiene un sentido absoluto; estas exigencias hallan respuesta sólo en una
específica dimensión religiosa. En esta edad, lo trascendente son afirmados
como tales. Sin duda que para esto influye la educación dada por los padres, la
ecuación de la escuela y el medio ambiente.
El grupo de compromiso en la fe
ahonda la religiosidad del adolescente y lo abre a los demás.
Es la etapa comprendida
aproximadamente de los 18 a los 25 años. Es la etapa en la que el individuo se
encuentra más tranquilo con respecto a lo que fue su adolescencia, aunque
todavía no ha llegado al equilibrio de la adultez. El joven es capaz de
orientar su vida y de ir llegando a la progresiva integración de todos los
aspectos de su personalidad.
En el campo del conocimiento: El
joven es más reflexivo y más analítico. Es la mejor época para el aprendizaje intelectual, porque el pensamiento ha logrado frenar cada vez más los
excesos de la fantasía y es capaz de dirigirse más objetivamente a la realidad.
Tiene ideas e iniciativas propias, pero no deja de ser un idealista; sus
ideales comienzan a clarificarse. De ahí nace el deseo de comprometerse.
En el aspecto moral: Los valores
empiezan a tener jerarquía en la que predomina la justicia y es capaz de distinguir lo prioritario y lo urgente. Rechaza la
imposición, no con agresividad sino con una sana rebeldía.
Asume una conciencia
propia de sus actos y les da el valor moral que les corresponde.
Su desarrollo puede desembocar en la
autonomía y entonces sabrá integrar a sus convicciones personales los
valores presentados por la sociedad, la religión, el grupo y el ambiente de
trabajo o de estudio.
Pero también puede desembocar en la dependencia,
entonces será arrastrado por lo que los otros, será como un barco sin anclas en
el que las olas le harán bailar hasta que la primera tempestad le haga
naufragar.
En el ámbito vocacional: Es el
momento en el que el joven se orienta hacia una profesión, hacia el mundo del
trabajo, todo se concretiza en el PROYECTO DE LA EXISTENCIA. Ese proyecto es el conjunto de valores en el que el
joven crece, le da una orientación a la propia vida y lo orienta dinámicamente
hacia el futuro.
Puede el joven desviarse escogiendo
un proyecto consumístico, egocéntrico; un proyecto válido ha de tener en cuenta
el hecho fundamental de la existencia, las convicciones religiosas, el
compromiso…
Todo esto supone una opción
inteligente y libre. En esa medida será una opción que responda al hecho
fundamental de la existencia: "ser para el otro" será una opción de
amor.
En la vida afectiva y sexual:
Mirando hacia atrás, un joven se ríe de sus fracasos sentimentales, porque
empieza a descubrir lo que es realmente el amor. El joven varón, luego de sentirse atraído por el físico de las chicas y
por las chicas que llenaban determinadas cualidades, ahora necesita amar a una
sola persona con quien proyectar posteriormente una comunidad de vida.
La joven deja de soñar en su
príncipe azul, para aceptar un muchacho como es, e iniciar un diálogo de amor auténtico.
El amor ya no es para él o para ella
un simple pasatiempo, una necesidad social, un escape, una compensación, sino
un compromiso serio y respetuoso con la persona a quien ama. Todo esto implica
que el joven es ya dueño de sí, controla sus impulsos y así se desempeña
oportunamente.
Su socialización: Frente a los
demás, el joven actúa responsablemente, es decir, haciendo uso de su libertad
es capaz de responder de cada uno de sus actos, de tener conciencia de lo que
dice y hace en orden a la realización del proyecto de vida. Esto significa que
el joven:
- Asume la vida como tarea
- Es consciente de su solidaridad con los demás
- Está convencido que su vida es para los demás
- Está abierto a nuevas responsabilidades
El joven va concluyendo la
emancipación de la familia mientras que se abre cada vez más a múltiples
relaciones sociales. Descubre las ideologías y se orienta por un ideario
político, pero también entra en conflicto ante diversas pretensiones
totalizantes que lo llevan a relativizar todo (para él vale tanto Julio César,
como Mao, Jesucristo o Mahoma). Otro peligro es caer en la politiquería.
Desarrollo religioso del joven: En
el joven se verifican profundas transformaciones en el pensamiento religioso.
Así, el joven fundamenta críticamente la religión con mayor base motivacional,
pero también puede acentuar su crítica sobre determinadas formas institucionales que se oponen al ideal de un
pueblo de Dios en marcha.
Para algunos jóvenes la visión
religiosa del hombre y del mundo puede servir de soporte a la autonomía moral.
A las antiguas motivaciones de origen parental (es malo porque está prohibido
por los padres) o de rigen social (es malo porque está prohibido por el grupo o
la sociedad) se sustituye la mueva motivación racional y religiosa (es malo porque está contra el orden establecido por
Dios para la realización del hombre).
En esta época se presentan las dudas
religiosas. Aquí hemos de distinguir entre una duda positiva y otra negativa.
La duda positiva es de la persona que busca una más grande verdad,
desarrollando una función de ulterior maduración. La duda negativa, en cambio,
es síntoma de una personalidad religiosa en crisis fruto de un pasado religioso harto de dificultades.
El joven al ingresar a la universidad o a un centro de estudios superiores, se encuentra con una serie de ideologías
que pretenden dar una explicación exhaustiva del hombre y del mundo. Frente a
este fenómeno el peligro es el de querer relativizar todo.
Es la etapa comprendida entre los 25
a los 60 años aproximadamente, aunque como es sabido, su comienzo y su término
dependen de muchos factores personales y ambientales.
En esta etapa de la vida el
individuo normalmente alcanza la plenitud de su desarrollo biológico y
psíquico. Su personalidad y su carácter se presentan relativamente firmes y seguros, con todas las diferencias individuales que pueden darse en la realidad.
Así, hay adultos de firme y segura
personalidad capaces de una conducta eficaz en su desempeño en la vida; hay otros de una personalidad no tan firme ni segura;
finalmente existen los que adolecen de una pobre y deficiente manera de ser
(personalidad) que los lleva a comportamientos ineficaces y hasta anormales.
El adulto maduro se distingue
por las siguientes características:
- Controla adecuadamente su vida emocional, lo que
le permite afrontar los problemas con mayor serenidad y seguridad que en
las etapas anteriores.
- Se adapta por completo a la vida social y
cultural. Forma su propia familia. Ejerce plenamente su actividad
profesional, cívica y cultural. Es la etapa de mayor rendimiento en la
actividad.
- Es capaz de reconocer y valorar sus propias
posibilidades y limitaciones. Esto lo hace sentirse con capacidad para
realizar unas cosas e incapaz para otras. Condición básica para una
conducta eficaz.
- Normalmente tiene una percepción correcta de la
realidad (objetividad), lo cual lo capacita para comportarse con mayor eficacia y sentido de responsabilidad.
El adulto inmaduro presenta
características completamente opuestas:
- Es contradictorio en su comportamiento
(incoherente) y no controla sus reacciones emocionales.
- No percibe la realidad tal como ésta es (falta de
objetividad).
- Menos consciente, responsable y tolerante (falla
en el trabajo)
- No se adapta adecuadamente a la vida social
(inadaptado)
Mario Carretero (Profesor de
la Universidad Autónoma de Madrid)
Vygotsky
y la formación social de la mente
Escrito por James V. Wertsch
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