Antes de
comenzar con este tema debemos saber que la identidad es saber quién es uno,
hacia donde se dirige en la vida y en qué forma uno encaja en la sociedad. Se
refiere a la estabilidad que requiere una persona para lograr la transición de
la dependencia a la independencia de sí
mismo.
En otras
palabras es la sensación de ser un individuo único, una especie de sentimiento
de singularidad individual que uno experimenta como alguien irrepetible.
Los cinco
puntos que debemos considerar sobre la identidad:
1.- La
identidad se construye en interacción con otros.
2.- La
identidad es una definición totalmente construida del ser.
3.- En la
definición son centrales:
ü
Sentido del ser
ü
Continuidad espacio
temporal
ü
Reconocimiento por
otros de la existencia
4.- L
identidad es un fenómeno eminentemente subjetivo con un fuerte componente
emocional.
5.- La
formación de la identidad implica un proceso de reconocimiento y valorización
de la propia individualidad.
A medida
que los adolescentes buscan su identidad experimentan con diferentes roles,
pero cuando no se resuelve eficazmente esta cris de identidad los adolescentes
experimentan lo que Erikson lo denomina como la confusión puesto que la mayoría
de los flamantes adolescentes sufren, porque ven que la naturaleza, los
desaloja de su cuerpo de niños sin aviso y el mundo de los adultos está aún
ajeno y lejano. Se sienten envueltos en una serie de cambios que el crecimiento
les genera en lo físico, que a su vez les produce un intenso desajuste
psicológico, definido por crisis de identidad y por sentimientos de
ambivalencia. Se preguntan ¿quién soy? y ¿qué soy? Y sienten la dualidad de
desear y temer a la vez cuestiones fundamentales para su vida como la sexualidad.
Esta
transición en la antigüedad era recibida con celebraciones y ritos. El paso del
tiempo fue erosionando estas costumbres. Sin embargo, esta crisis vital sigue
empeñándose tozudamente en provocar enormes problemas en los “ex-niños”, que
sienten confusión, resistencia y miedos, y como resultado nos encontramos
frente a cambios de conducta. Los padres también se sienten influidos por esta
fase que atraviesan sus hijos. Las pulsiones sexuales nacientes y las conductas
contradictorias que presentan; despiertan desorientación en la crianza.
Los padres
se cuestionan y oscilan entre la angustia y la indulgencia. El estado de
adolescencia se prolonga según las proyecciones que los jóvenes reciben de los
adultos y según lo que la sociedad les impone como límite de exploración.
Los jóvenes
sienten que algo les está sucediendo, incómodos y preocupados, sienten intriga
y miedo por los impulsos sobre todo en el plano sexual, el cuerpo puede
parecerles prestado, que no está hecho a medida, se enamoran de sí mismos y al
mismo tiempo no se cuidan al vestirse o asearse. Niegan su nuevo aspecto,
tratan de hacer como si no existiera. A pesar de la información todo ello puede
espantarlos.
Otra de las
cuestiones que descolocan a los jóvenes es que se espera de ellos actitudes de
adulto. Esto los obliga a dejar de refugiarse en su rol de chico y por eso
deben reacomodarse. Les fastidia su nuevo aspecto, pero quisieran volver a su
antiguo rol. Esta muda afecta a los jóvenes según su carácter y educación.
Es
frecuente que los jóvenes no puedan verbalizar sus temores, muchos tienden a
aislarse, otros desarrollan síntomas, y si éstos miedos no son tomados a
tiempo, pueden generar angustia, ansiedad y depresiones que paralizan y a veces
se transforman en conflictos que arrastrarán de por vida.
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