jueves, 2 de mayo de 2013

CRISIS DE INDENTIDAD EN LOS ADOLESCENTES...

Antes de comenzar con este tema debemos saber que la identidad es saber quién es uno, hacia donde se dirige en la vida y en qué forma uno encaja en la sociedad. Se refiere a la estabilidad que requiere una persona para lograr la transición de la dependencia a la  independencia de sí mismo.

En otras palabras es la sensación de ser un individuo único, una especie de sentimiento de singularidad individual que uno experimenta como alguien irrepetible.
Los cinco puntos que debemos considerar sobre la identidad:
1.- La identidad se construye en interacción con otros.
2.- La identidad es una definición totalmente construida del ser.
3.- En la definición son centrales:
ü  Sentido del ser
ü  Continuidad espacio temporal
ü  Reconocimiento por otros de la existencia

4.- L identidad es un fenómeno eminentemente subjetivo con un fuerte componente emocional.
5.- La formación de la identidad implica un proceso de reconocimiento y valorización de la propia individualidad.

A medida que los adolescentes buscan su identidad experimentan con diferentes roles, pero cuando no se resuelve eficazmente esta cris de identidad los adolescentes experimentan lo que Erikson lo denomina como la confusión puesto que la mayoría de los flamantes adolescentes sufren, porque ven que la naturaleza, los desaloja de su cuerpo de niños sin aviso y el mundo de los adultos está aún ajeno y lejano. Se sienten envueltos en una serie de cambios que el crecimiento les genera en lo físico, que a su vez les produce un intenso desajuste psicológico, definido por crisis de identidad y por sentimientos de ambivalencia. Se preguntan ¿quién soy? y ¿qué soy? Y sienten la dualidad de desear y temer a la vez cuestiones fundamentales para su vida como  la sexualidad.
Esta transición en la antigüedad era recibida con celebraciones y ritos. El paso del tiempo fue erosionando estas costumbres. Sin embargo, esta crisis vital sigue empeñándose tozudamente en provocar enormes problemas en los “ex-niños”, que sienten confusión, resistencia y miedos, y como resultado nos encontramos frente a cambios de conducta. Los padres también se sienten influidos por esta fase que atraviesan sus hijos. Las pulsiones sexuales nacientes y las conductas contradictorias que presentan; despiertan desorientación en la crianza.
Los padres se cuestionan y oscilan entre la angustia y la indulgencia. El estado de adolescencia se prolonga según las proyecciones que los jóvenes reciben de los adultos y según lo que la sociedad les impone como límite de exploración.
Los jóvenes sienten que algo les está sucediendo, incómodos y preocupados, sienten intriga y miedo por los impulsos sobre todo en el plano sexual, el cuerpo puede parecerles prestado, que no está hecho a medida, se enamoran de sí mismos y al mismo tiempo no se cuidan al vestirse o asearse. Niegan su nuevo aspecto, tratan de hacer como si no existiera. A pesar de la información todo ello puede espantarlos.
Otra de las cuestiones que descolocan a los jóvenes es que se espera de ellos actitudes de adulto. Esto los obliga a dejar de refugiarse en su rol de chico y por eso deben reacomodarse. Les fastidia su nuevo aspecto, pero quisieran volver a su antiguo rol. Esta muda afecta a los jóvenes según su carácter y educación.
Es frecuente que los jóvenes no puedan verbalizar sus temores, muchos tienden a aislarse, otros desarrollan síntomas, y si éstos miedos no son tomados a tiempo, pueden generar angustia, ansiedad y depresiones que paralizan y a veces se transforman en conflictos que arrastrarán de por vida.

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